Encontrá el UNO en la bachata y la salsa. Poné la música y la app te dice en qué tiempo va.
Hace falta una cuenta para que tus canciones y tus puntajes no se pierdan si cambiás de teléfono.
Elegí una contraseña nueva. Vas a quedar dentro de tu cuenta.
Es con el que te van a ver tus alumnos. Tiene que ser único: si dos profesores se llaman igual, nadie distingue quién grabó qué.
Se borran tu cuenta, tus canciones y tus puntajes, en tu teléfono y en el servidor. No se puede deshacer y no hay papelera.
Se sincroniza sola al abrir la app, al grabar una canción y al ponerte a escuchar. Este botón es por si querés forzarlo.
La grabación se hace una sola vez y la usan todos. Diez minutos en silencio ahora ahorran que no enganche nunca.
Opcional. En Spotify: Compartir → Copiar enlace, y pegalo acá. Así tus alumnos la ponen de un toque, y es la versión exacta que estás grabando.
Con ayuda: marcá dos UNO seguidos y la app sigue sola. Después tocá solo donde se equivoque.
Poné la canción y dale a escuchar. Cuando enganche, tocá lo que recomendás.
Se muestra desde ese punto hasta que pongas el siguiente mensaje.
Lo que borraste se guarda 30 días por si te arrepentís.
Funciona igual con un parlante o en clase; así es cuando mejor anda.
Pon la canción y dale a escuchar.
Poné la música, tocá «Escuchar» y abrí esto sin salir de la pantalla. Mandame lo que dice.
Las canciones nuevas entran gratis. Acá podés cambiar eso, y quitar del catálogo lo que no debería estar.
Escucha la música por el micrófono, reconoce la canción y te muestra en qué tiempo va. Es para trabajar la musicalidad: encontrar el UNO y entrenar el oído.
No graba audio ni lo manda a ningún lado.
Grabar es marcar dónde cae el UNO. Poné la canción, tocá «Empezar a grabar» y tocá la pantalla en cada UNO, de principio a fin. La cuenta sigue tus marcas: donde no marcaste, la app tiene que suponer que todo sigue igual, y no todas las canciones son parejas de punta a punta —la bachata menos que ninguna—.
Antes de guardar podés borrar el último golpe o correr toda la cuenta unos milisegundos si te quedó adelantada o atrasada.
«Ver la cuenta» te muestra el número. «Practicar» lo esconde: tocás donde creés que va el UNO y te dice qué tan cerca estuviste.
Practicar es lo que enseña de verdad. Ver el número es la muleta.
La app pide cuenta desde el principio: tus canciones y tus puntajes viven en la nube, así que cambiás de teléfono y siguen ahí.
Si vas a grabar, elegí una vez tu nombre de profesor en el engranaje de arriba. Con ese nombre salen firmadas todas tus canciones. Se puede cambiar cuando quieras: las que ya subiste se renombran solas. Ahí mismo se cambia la contraseña.
El botón «Suscribirme (prueba)» está mientras la app se prueba. No hay nada que pagar y no hace falta tocarlo.
El micrófono se enciende solo mientras tocás «Escuchar». No se graba audio ni se manda a ningún lado: la app calcula unos números con los que no se puede reconstruir el sonido.
Tu contraseña no queda guardada en el teléfono ni la ve nadie. Aun así, usá una distinta de la del correo o el banco.
Tus puntajes son tuyos: nadie más los ve, ni el profesor. De las canciones se comparte el título y quién las grabó.
No. Con abrir el link alcanza y funciona todo igual.
Si la querés con ícono propio y que ande sin internet, tocá el botón de acá abajo. Si no aparece, es que este navegador no deja: en iPhone hay que abrirla con Safari, botón de compartir y «Añadir a pantalla de inicio».